martes, 10 de abril de 2018

Epílogo: plantas

Mi abuela tenía el patio lleno de plantas y de árboles frutales, legumbres, aromáticas, ornamentales, suculentas. Pero cuando nos mudamos a dos cuadras de aquella casa sólo se llevó dos rosales, un jazmín y una hortensia. Ella podía plantar la hortensia porque ya se había casado, eso nos decía. No se si se llevó esas plantas o algunos gajos y los plantó, pero me arriesgo a decir que hizo lo segundo.
Mi tía regaló todas las plantas que tenía en maceta. Dijo que se cansó de regarlas. Las tenía en una galería techada y una o dos veces por semana ponía dos o tres cerca del único desagüe que tenía el ambiente, para regarlas sin ensuciar tanto. Se veía bastante agotador, porque tenía muchas macetas y eran pesadas. Antes de regalarlas sugirió que yo o mi hermana las regáramos por ella, pero ninguna de las dos se pudo comprometer con la tarea (regar y regalar son palabras bastante parecidas y casi casi escribo un trabalenguas).
Mi abuelo tenía una colección de discos de vinilo y un tocadiscos con los que escuchaba todos los días folklore, especialmente chamamé. Cantaba y disfrutaba mucho de la música. Un día un tipo en un carro se detuvo en la puerta de su casa hasta que mi abuelo le llevó todos los discos y el tocadiscos. Nunca supimos por qué se deshizo de golpe de los discos que tanto quería y que nunca dejó de tararear.

Los párrafos precedentes estuvieron en esta plataforma en un borrador desde hace tal vez dos años. Hoy me vienen justo para decir algo que quería decir. Encuentro que muchas cosas que escribí en este blog, y que en su momento tenían sentido para la persona que yo era en ese momento, ya no la tienen, y de a poco empecé a eliminar algunas (a pasarlas a borrador) y también eliminé algunos párrafos. Algo parecido a cuando rompí en pedazos un diario que escribí de adolescente, pero fue/es una destrucción más de orfebre. Me alegré en parte de que no fuera tan sencillo dar con algunos posts viejos. En muchos de los posts que publiqué junto con la escritura está la pregunta por el por qué de la escritura, el por qué publicar en el blog, el por qué del blog, como si no pudieran concebirse de otra manera, como si la escritura no pudiera ser otra cosa que metaescritura. Siempre hay algo de eso en la escritura, pero a veces es más una insistencia . Es por eso que cuento acerca de la "destrucción" que está sufriendo el blog, ya que la destrucción también es un proceso creativo. Y el proceso siempre va acompañado de la pregunta por el proceso mismo.
 En algunos posts la propuesta feminista de renovación del lenguaje se hizo presente, revelando cierto anacronismo del que adolecerían una inmensa cantidad de textos, no solamente este blog, los que probablemente en diez o veinte años deban ser actualizados, porque nos van a sonar como nos suenan a lxs que hablamos en rioplatense las traducciones españolizadas. El hecho de que ya me estén haciendo ruido revela un cambio profundo del que todavía no soy, no somxs del todo conscientes. No me parece que sea una moda. Ponerse en modo purista y decir que al decir "todos" estamos hablando de todes no tiene sentido. El blog puede seguir existiendo, como tantos muchos textos cuya corrección no es posible (los ya impresos y re mil editados), revelando el desfasaje entre texto y autora, desfasaje que existe siempre en muchos niveles. Desfasaje que existe siempre cuando se escribe un texto porque los textos siempre tienen algo de "pasado", algo de muerte. Y sobre esto tengo mucho para contar, la próxima, aunque no cite a Blanchot ni a Barthes.
 Sobre la cuestión de la renovación del lenguaje me llama la atención, tal vez alguien más se dio cuenta de esto, que no se haya propuesto una renovación del paradigma verbal (o alguien lo hizo y no me enteré). Acá leyeron somxs y no somos. Tampoco nunca nos llamó la atención decir "nosotras somos" en lugar de decir "nosotras somas". Un lenguaje que contemple todas las identidades sería super complejo, pero vamos hacia el género neutro, más económico, esa entidad que tal vez en algún momento se manifieste también en nuestrxs verbos.

martes, 6 de marzo de 2018

Un corto por aquí, un corto por allá


Cuánto hace  que no visito este espacio! Hoy no voy a escribir demasiado, solamente voy a dejar por acá este cortometraje de Chan Wook Park, director surcoreano, quien entre otras maravillas dirigió Sympathy for Mr. Vengeance (2002)Oldboy (2003) y Lady Vengeance (2005), películas que integran la llamada trilogía de la venganza. Más que recomendadas estas tres películas, especialmente Oldboy, una de mis favoritas desde el minuto en el que puse play. ¿Por qué razón comparto este corto por acá? Quizás tenga que ver con el leitmotiv de este blog, quizás sea solo una excusa para publicar de nuevo algo acá. Lo cierto es  que desde que vi este corto, que salió en el 2012, tenía ganas de compartirlo, pero no había una versión disponible con subtítulos en idioma latinoamericano y español así que tuve que esperar que apareciera mágicamente esta versión en YouTube.

Saludos cinéfilos a todos

sábado, 20 de febrero de 2016

Una tarde en la pelu

Estoy en una peluquería. Tiempo real. Estoy en la recepción. Cebo mate amargo. Busco en Google algo para leer sobre Lacan. No me la creo. Bajo el libro Lacan para principiantes. Dos mujeres esperan para ponerse pestañas postizas. Se pegan pestañas postizas con un pegamento especial. Logran una mirada muy de los años 70, sin los alucinógenos. Pueden durar un mes si no se mojan, porque el pegamento se va con agua. La belleza les cuesta cada vez que se van a bañar. Dicen que es un viaje de ida, una vez que te las ponés te las querés poner siempre. Yo les digo: a mi no me durarían un día. No porque no me guste ese efecto setentoso, sino porque no me resistiría a un buen chorro de agua en la cara. O a un poco de lluvia si salgo olvidándome el paraguas. No me imagino corriendo de la lluvia a tomar un taxi diciendo ¡No, mis pestañas! La belleza cuesta más de lo que se imagina. No solamente plata.
Hay minas que se lavan el pelo sólo en la peluquería. Van dos o tres veces por semana. Así tienen un peinado de peluquería todos los días. Tampoco dejan correr un buen chorro de agua en sus cabezas cuando se bañan. O lo hacen media hora antes de ir a la peluquería. Me imagino ese trayecto de 15 minutos, los únicos 15 minutos que están despeinadas. Imagino que preferirían tener los vidrios del auto polarizados. O teletransportarse en un segundo a la peluquería. De todas maneras, esperar por un buen lavado de cabeza con masaje incluido, vale la pena. Observo sus caras, como disfrutan ese momento. Cierran los ojos y casi se duermen. A mi me encanta que me laven el pelo. No voy a citar esa peli, o va a parecer que me la paso mirando pelis. Mejor sí, África mía. A buen entendedor...
En la pelu hubo una crisis el mes de enero. Casi un mes sin peluquería. Corridas para repasar el color antes de las temidas vacaciones. Algunas se resignan a tener el pelo para la mierda las dos semanas que impere la soberanía del mar. Habían podido sobrevivir a las piletas con cloro. Resistirse a ellas en pos del peinado. Pero cruzar la frontera para evitar el mar ¡imposible! La familia no lo permitiría.
A veces jodemos con que voy a escribir una novela contando las historias que escucho de las clientas. Lo cierto es que todo lo que escribo tiene algo de biográfico o autobiográfico, o nace de alguna frase que le escucho decir a alguien al pasar. Imagino la historia detrás de la frase. La historia detrás de una expresión determinada. La historia detrás de la novela que estoy leyendo. ¿Por qué se le habrá ocurrido escribir eso?
Tiempo real, tengo que interrumpir este post casi sin corregirlo. Tal vez este blog no esté muerto aún.

lunes, 20 de julio de 2015

The screwfly solution


Hace mucho, cuando recién nacía este blog, escribí algo que sonaba "feminista" en un post, y agregué que no quería meterme en esa línea. Hoy me parece inevitable. No creo que exista la igualdad en ningún sentido. Somxs distintos. No creo que todo se resuelva "celebrando la diferencia". Pienso en la propuesta del carnaval, en el que todo es distinto y todo es lo mismo. La diferencia no existe porque todo es diferencia. El discurso de las minorías es falso porque todos somos "minoría". (1)
¿Qué es Internet? Le hice esta pregunta, como juego, a varias personas. Algunas creen que hay algo llamado Internet que existe en una especie de nube sin una existencia "concreta" o "material" en ninguna parte. Esto no tiene nada que ver con lo que venía diciendo antes, es lo que quedó de un párrafo que suprimí casi por completo. Es tan irrelevante para lo que venía diciendo y lo que voy a decir después que decidí dejarlo.
Crecí en una familia machista. Hay resabios que quedan, imperceptibles. Por ejemplo: muchas veces elegí como protagonista de mis cuentos a hombres, porque creía que así me acercaba a una cierta "neutralidad". Ya no lo pienso así. La neutralidad es imposible. Tampoco importa demasiado cuando no se piensan los personajes como estereotipos.
Tuve la suerte de no conocer muchos hombres machistas y, mucho menos, parejas machistas. Uno de esos hombres que conocí, nada machista, me recomendó un cortometraje, The screwfly solution, basado en un cuento de ciencia ficción de Racoona Sheldon (traducido como "El eslabón débil", sí, malísimo). El mediometraje resultó más de terror que de ciencia ficción. Pertenece a la segunda temporada de la serie Masters of horror. De la serie y de los que vi, fue de los que más me impactó. Lo voy a reseñar un poco:
Un virus provoca que los hombres empiecen a matar a las mujeres. Las feromonas femeninas, en lugar de erotizarlos, les despiertan una agresividad asesina. Matan a casi todas las mujeres, empezando por las de su familia. Los hombres no son conscientes de que están provocando el fin del mundo, porque el virus les borró la sexualidad de la cabeza. Se hace imposible que un hombre y una mujer tengan sexo. Es un virus que afecta a sus cuerpos y a sus mentes. Los hombres encuentran la justificación de los asesinatos en motivos religiosos que se "implantan" en ellos ya que el virus es también psicológico. Todo empieza cuando los humanos deciden eliminar a una especie de mosca. Parece que la naturaleza quiere vengarse de ello.
La autora, que escribió este cuento con seudónimo masculino, era también psicóloga. Practicó la eutanasia con su marido y luego se suicidó. Ambos tenían enfermedades incurables.
Leyendo blogs y comentarios que algunos hombres hicieron sobre el mediometraje o el cuento, encontré que a varios los "asustó" o les pareció "terrorífico" y me pregunto si es casualidad o hay una razón detrás del miedo. Recordando un poco la primera sensación que me dejó el mediometraje, fue de perplejidad, asombro, y cierto rechazo ¿miedo? tal vez un poco, pero mezclado con la perplejidad de algo no digerido. 
Me pasa con ciertas películas o libros que leo. En como que me dejan en estado de shock, no se qué decir o qué pensar. Tiene que pasar un tiempo como de reacomodamiento. Es evidente que vivimos formando y reformando esquemas de pensamiento, y tenemos una tendencia a la estabilidad. Pero es imposible estabilizar una manera de ver el mundo si todo el tiempo sumamos experiencia o información nueva. Cuando lo cerebros envejecen ya no saben que hacer con la información nueva y se "estabilizan". La vejez sería eso, la imposibilidad de cambiar, de repensar. No se bien de qué estoy hablando. Voy a hacer una comparación como medio de moda. Los sistemas operativos suman actualizaciones hasta el punto en que ya no pueden hacerlo más y deben volver a instalarse. Algunos programas ya no son compatibles con ellos. Incluso para los que se siguen actualizando, ciertos programas resultan un problema y los sistemas operativos necesitan realizar modificaciones o instalar otros programas que los ayuden a lidiar con ese nuevo programa. Ajustarse. Reajustarse. Habilitar nuevas conexiones neuronales. 
Creo que de todos los apocalipsis que se han inventado, el que plantea este cuento es uno de los más terroríficos. No hay bombas nucleares de por medio. Se empieza por alterar el equilibrio biológico de forma irresponsable para favorecer al "crecimiento" de nuestros cultivos. Continúa en nuestros hogares, alterando un equilibrio que no tiene vuelta atrás para la especie. Y sin que seamos conscientes de ello.

 (1) Otra cosa es la igualdad de derechos, su defensa hoy también me parece inevitable y necesaria. 

domingo, 19 de julio de 2015

Cuestionario Proust- Algunas respuestas

Como me gustó mucho que se engancharan a responder el cuestionario, subo las respuestas que dejaron en los comentarios de la entrada anterior. Gracias por compartirlas! Igual todo el que quiera subir sus respuestas está más que invitado a hacerlo.

No tenemos 10 años pero podemos pensar como si los tuvieramos.


Señor Potoca (10 años)
El rasgo principal de tu carácter: LOS BERRINCHES.
La cualidad que prefiero en un hombre FUERZA PARA HACERME UPA Y COCOCHO.
La cualidad que prefiero en una mujer QUE SEPA COCINAR RICO.
Lo que más aprecio de mis amigos QUE ME ELIJAN PARA SU EQUIPO DE FUTBOL.
Mi principal defecto NO SE PICAR LA PELOTA PARA JUGAR BASQUET.
Mi ocupación preferida PINTAR CON FIBRAS.
Mi sueño de felicidad SUBIRME A UN FORMULA 1.
¿Cuál sería mi mayor desgracia? HACER EL SERVICIO MILITAR.
El país en el que me gustaría vivir NO HABRIA SABIDO QUE CONTESTAR A LOS 10 AÑOS.
El color que prefiero ROJO
La flor que me gusta EL CLAVEL
El ave que prefiero EL CANARIO
Mis autores favoritos en prosa JULIO VERNE 
Mis poetas favoritos NO ME GUSTA LA POESIA
Mis héroes de la ficción EL HOMBRE ARAÑA
Mis heroinas favoritas de la ficción LA MUJER MARAVILLA
Mis compositores preferidos CARLITOS BALÁ
Mis pintores favoritos EN MI CASA HABIA UNA REPRODUCCION DE RAMON CASAS QUE ME GUSTABA MUCHO.
Mis héroes de la vida real KEMPES
Mis heroinas de la historia LA ESPOSA DEL GENERAL SAN MARTIN ERA LA UNICA QUE CONOCIA POR AQUEL ENTONCES, JA JA.
Mis nombres favoritos ALEJANDRO
Lo que odio sobre todo A UN COMPAÑERO QUE SE LLAMABA WALTER
Personajes de la historia que más desprecio CAIN PORQUE MATÓ A SU HERMANO
El hecho militar que más admiro LA BATALLA DE SAN LORENZO (Y SU MARCHITA)
La reforma que me parece más importante CUANDO NOS MUDAMOS A UNA CASA MAS GRANDE.
Como me gustaría morir DURMIENDO.
Estado actual de mi espíritu FELIZMENTE CURIOSO.
Faltas que me inspiran la mayor indulgencia EL QUE COPIA PORQUE ES BURRO.
Mi consejo CUANDO TE TIRES UN PEDO NO CORRAS, PORQUE EL PEDO TE SIGUE.


MATEO (10 AÑOS) DIXIT:

El rasgo principal de tu carácter. MAÑOSO
La cualidad que prefiero en un hombre. QUE CONSTRUYA COSAS
La cualidad que prefiero en una mujer. QUE JUEGUE CONMIGO
Lo que más aprecio de mis amigos. QUE SEAN SUMISOS
Mi principal defecto. SER MAÑOSO
Mi ocupación preferida. JUGAR CON IS LADRILLOS E INCENDIAR COSAS
Mi sueño de felicidad. QUEDARME SOLO A LA SIESTA CON CIERTA RUBIA
¿Cuál sería mi mayor desgracia?. NO SÉ, LA MUERTE DE MIS VIEJOS SUPONGO
El país en el que me gustaría vivir. EGIPTO
El color que prefiero. VERDE
La flor que me gusta. NO ME GUSTABAN LAS FLORES
El ave que prefiero. EL HORNERO
Mis autores favoritos en prosa. QUIEN QUIERA QUE HAYA ESCRITO "EL PIRATA GARRAPATA"
Mis poetas favoritos. BENEDETTI (SI, ERA UN NIÑO CURSI)
Mis héroes de la ficción. TIO RICO
Mis heroinas favoritas de la ficción. TORMENTA DE LOS X-MEN
Mis compositores preferidos. MARIA ELENA WALSH Y PROBABLEMENTE RATA BLANCA
Mis pintores favoritos. MONDRIAN PERO NO SABIA QUE ERA MONDRIAN
Mis héroes de la vida real. VIVOS NINGUNO. MUERTO YURI GAGARIN O RAMSES II, ESTE ÚLTIMO PORQUE HABÍA LEÍDO QUE TUVO CIENTOS DE ESPOSAS E HIJOS Y YO ERA UN NIÑO LIBIDINOSO
Mis heroinas de la historia. LA MADRE TERESA PORQUE MI VIEJO HABLABA MUCHO DE ELLA
Mis nombres favoritos. IGNACIO
Lo que odio sobre todo. TENER QUE JUGAR AL FUTBOL Y EL PELOTUDO DE ACÁ A LA VUELTA
Personajes de la historia que más desprecio. SARMIENTO
El hecho militar que más admiro. LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
La reforma que me parece más importante. LA REFORMA DEL COMEDOR GRANDE PARA HACERLE LA PIEZA A MI FUTURA HERMANA
Como me gustaría morir. DURMIENDO Y DE RE VIEJO
Estado actual de mi espíritu. SOLITARIO, CURIOSO Y OBSESIVAMENTE CONCENTRADO EN LO QUE ME GUSTA
Faltas que me inspiran la mayor indulgencia. EL GORDO QUE NO LE SALÍAN LAS COSAS DE GIMNASIA
Mi consejo o lema. QUIERO UN HERMANO/A (YA EN DECLIVE ANTE LA INMINENCIA DE LA MISMA)

MATEO (29 AÑOS) DIXIT:

El rasgo principal de tu carácter. MI CAPACIDAD LÚDICA Y MI FALTA DE VERGÜENZA
La cualidad que prefiero en un hombre. QUE SEPA CONVERSAR
La cualidad que prefiero en una mujer. QUE SEPA JUGAR Y SE RIA MUCHO (PORQUE GENERALMENTE YA SABEN CONVERSAR)
Lo que más aprecio de mis amigos. QUE NO ME TOMEN EN SERIO A LA VEZ QUE ME TOMEN EN SERIO
Mi principal defecto. SOY MUY IRASCIBLE E INTOLERANTE
Mi ocupación preferida. CORRER Y LEER
Mi sueño de felicidad. UNA CABAÑA EN EL MEDIO DE LA MONTAÑA Y SUFICIENTE DINERO COMO PARA, SIN SER RICO, TAMPOCO TENER QUE LABURAR
¿Cuál sería mi mayor desgracia?. SER MUY RICO
El país en el que me gustaría vivir. SI NO FUERA ARGENTINA, INDONESIA
El color que prefiero. CIERTOS TONOS DE NARANJA DE ATARDECER, AMARILLO TIPO TEMPLE, VERDE INGLÉS, ROJO AVEJENTADO DE MUEBLES PINTADOS HACE MUCHO
La flor que me gusta. TULIPANES, ALGUNAS ORQUIDEAS
El ave que prefiero. TODAVIA EL HORNERO CAPAZ
Mis autores favoritos en prosa. ÉSTA ESTÁ MUY DIFICIL, NO JODAN
Mis poetas favoritos. GIRONDO, HUIDOBRO, OQUENDO DE AMAT, RIMBAUD Y UN PAR MAS
Mis héroes de la ficción. ODISEO LAERTIADA
Mis heroinas favoritas de la ficción. EMMA BOVARY
Mis compositores preferidos. BACH, IBSEN, ANDREW BIRD, QUÉ SÉ YO
Mis pintores favoritos. MUY DIFÍCIL TAMBIÉN, MEJOR NO
Mis héroes de la vida real. UNO VIVO NO SE ME OCURRE
Mis heroinas de la historia. LA SALOMÉ BÍBLICA QUE PIDIÓ LA CABEZA DE JUAN BAUTISTA Y SE LA DIERON NOMÁS
Mis nombres favoritos. MATEO
Lo que odio sobre todo. LA CAMPAÑA ELECTORAL
Personajes de la historia que más desprecio. QUÉ SÉ YO, HAY MUCHO BOLUDO
El hecho militar que más admiro. QUÉ ME CALIENTA... AH SI! EL BOMBARDEO CON V-2 A LONDRES
La reforma que me parece más importante. QUE LEGALICEN EL PORRO, EL ABORTO Y LA EUTANASIA ASÍ PUEDO DEJAR DE SER PROGRESISTA DE UNA VEZ POR TODAS Y TERMINAR MIS DÍAS COMO UN FELIZ VIEJO CONSERVADOR.
Como me gustaría morir. DE MUY PERO MUY PERO MUY VIEJO HACIENDOME UNA EUTANASIA PORQUE ME DUELE MUCHO LA PRÓSTATA
Estado actual de mi espíritu. ALEGRE Y CÍNICO
Faltas que me inspiran la mayor indulgencia. LOS QUE MATAN A ALGUIEN SIN QUERER
Mi consejo o lema. "NO ME RINDO ANTE EL FRAGOR DISCIPLINARIO DE MI AUTOESTIMA DEFORME".




LORENA (entre 8 y 10 años aprox.)

1.- ¿Cuál es su mayor temor? Quedarme sola en casa
2.- El principal rasgo de su carácter. Mi curiosidad
3.- La cualidad que prefiere en los hombres. Que sean buenos
4.- La cualidad que prefiere en las mujeres. Que sean buenas
5.- Lo que aprecia más en sus amigos. Que jueguen sin hacer trampa
6.- Su principal defecto. La timidez
7.- Su ocupación favorita. Jugar con mis hermanos
8.- Su idea de la felicidad completa. La piecita donde tenemos los juguetes. Trepar el árbol enorme que tengo en el patio
9.- ¿Cuál sería su mayor desdicha? Quedarme en casa todo el verano (no ha cambiado mucho esto. La diferencia es que nos quedamos muuchos veranos en casa cuando era chica. Se debe haber complicado sacar a pasear a seis niños)
10.- Si no fuese usted mismo ¿quién le gustaría ser? Quiero ser bailarina o cantante
11.- ¿Dónde le gustaría vivir? En Egipto
12.- Su color preferido Fucsia
13.- La flor que más le gusta. El jazmín (era la flor preferida de mi abuela y siempre teníamos algunos perfumando la casa).
14.- El pájaro que prefiere. El gorrión
15.- Sus autores favoritos en prosa. Los que escribieron Caperucita, Pulgarcito, Blancanieves y otros más. Los que escriben en Billiken y Anteojito y en la biblia ilustrada para niños (que venía con alguna de esas dos revistas).
16.- Sus poetas preferidos. Me hicieron leer una poesía pero no me acuerdo cómo se llama la escritora.
17.- Sus héroes en la ficción. Himan
18.- Sus heroínas de ficción favoritas. Shira
19.- Sus compositores preferidos. Madonna
20.- Sus pintores favoritos. No conozco ninguno
21.- Mi héroe de la vida real. Mi papá
22.- Mi heroína favorita en la vida real. Mi mamá y mi abuela
23.- El hecho histórico más deplorable. Cuando se fue Alfonsín y los australes no me sirvieron más. Los saqueos (sí, sí, lo recuerdo! Un paquete de azúcar valía 1 austral a la mañana y 7 a la tarde. Tenía unos poquitos australes que no llegué a cambiar o que no me cambiaron porque no valían nada. La gente salía de los negocios con cajas de mercadería. Muchos, no pocos, saqueaban).
24.- La comida y bebida que más me gustan. Hamburguesas, papas fritas, helado y gaseosa de naranja.
25.- Mis nombres favoritos. Cristina y Elisabet (eran los nombres que usabamos con mis hermanas para jugar)
26.- Lo que detesto por encima de todo. Cuando los chicos quieren jugar a un juego y solo a ese juego y no me dejan elegir a otro juego.
27.- El hecho militar que más admiro. Ninguno
28.- La reforma o cambio social más admirable. No se
29.- El don de la naturaleza que quisiera poseer. Volar!
30.- Cómo quisiera morir. No quiero morir
31.- El estado actual de mi espíritu. Bien, contenta.
32.- La falta que me inspira más indulgencia. Que se caigan
33.- Mi lema. mmmm qué es eso?



LORENA (alrededor de los 30)

El rasgo principal de tu carácter. La volubilidad (alguien me lo dijo)
La cualidad que prefiero en un hombre. La inteligencia, la creatividad y la sensibilidad, las tres por igual.
La cualidad que prefiero en una mujer. La inteligencia, la creatividad y la cordura.
Lo que más aprecio de mis amigos. Que sean divertidos y/o ingeniosos. El buen humor.
Mi principal defecto. La timidez
Mi ocupación preferida. Escuchar música, leer, escribir, caminar y muchas más
Mi sueño de felicidad. Vivir viajando. Escribir un lindo libro de poesía.
¿Cuál sería mi mayor desgracia?. Morir joven. No tener hijos.
El país en el que me gustaría vivir. Todos y ninguno. 
El color que prefiero. Verde y de vez en cuando rojo 
La flor que me gusta. Los jazmines 
El ave que prefiero. Me gustan todas, por algo mi blog se llama como se llama.
Mis autores favoritos en prosa. Acá estoy complicada como Mateo. Pongo algunos: Alejo Carpentier, Virginia Woolf, Saer, Borges, Dostoyevski, Poe, etc, etc
Mis poetas favoritos. Vallejo, Girondo, Huidobro, Juana Inés de la Cruz, porque son los que más releí (lo mismo con los autores que elegí para prosa)
Mis héroes de la ficción. No se me ocurre uno ahora. Dejame que lo piense un poco más...
Mis heroinas favoritas de la ficción. Medea y Casandra

Mis compositores preferidos.Beethoven y Chopin.
Mis pintores favoritos. Dalí, Frida Kahlo, Xul Solar (también, porque siempre vuelvo a ellos)
Mis héroes de la vida real.   No tengo, aunque admiro a todo aquel que tenga una pasión y se desviva por ella.
Mis heroinas de la historia. Juana de Arco, Ana Bolena puede ser también.
Mis nombres favoritos. Olivia, Juana, Pilar
Lo que odio sobre todo. La mentira 
Personajes de la historia que más desprecio. Todo dictador y/o conquistador.
El hecho militar que más admiro. Ninguno
La reforma que me parece más importante. La declaración de los derechos humanos, si alguna vez se cumple
Como me gustaría morir. Muy vieja, y que sea como dormir
Estado actual de mi espíritu. Volátil, infantil, expectante
Faltas que me inspiran la mayor indulgencia. La torpeza
Mi consejo o lema. Nunca sigas ningún consejo o lema (ya sé, muy fácil, pero no se me ocurrió nada mejor)

jueves, 7 de mayo de 2015

Cuestionario Proust

No es algo muy original, muchos blogs tienen alguno propio o ajeno. El año pasado respondí uno a un estudiante de cine que intentaba delinear un personaje a partir de las respuestas a ese cuestionario. No me parece fácil responder esas preguntas, hay que conocerse a uno mismo de una manera muy consciente. Si no es fácil para una persona de carne y hueso, menos lo es para un personaje ¿Cuánto tenemos que conocer a un personaje para responder un cuestionario así? Aunque al personaje lo hayamos parido nosotros mismos.
Hoy subo las preguntas e invito a los que quieran a contestarlo y dejarlo en las respuestas, cuando quieran y como quieran. Anónimos también son bien recibidos.Y si no quieren no importa. Yo lo voy a subir igual cuando lo termine. Este tipo de cuestionario me hace acordar a unos cuadernos que hacían circular mis compañeras de la secundaria por todo el salón, para que lo respondiera todo el curso. Me gustaría encontrar uno de esos cuadernos alguna vez, para sorprenderme y horrorizarme.

Este es el cuestionario que respondió Proust a los 21 años según las fuentes nada fidelignas de internet:

El rasgo principal de tu carácter.
La cualidad que prefiero en un hombre.
La cualidad que prefiero en una mujer.
Lo que más aprecio de mis amigos.
Mi principal defecto.
Mi ocupación preferida.
Mi sueño de felicidad.
¿Cuál sería mi mayor desgracia?.
El país en el que me gustaría vivir.
El color que prefiero.
La flor que me gusta.
El ave que prefiero.
Mis autores favoritos en prosa.
Mis poetas favoritos.
Mis héroes de la ficción.
Mis heroinas favoritas de la ficción.
Mis compositores preferidos.
Mis pintores favoritos.
Mis héroes de la vida real.
Mis heroinas de la historia.
Mis nombres favoritos.
Lo que odio sobre todo.
Personajes de la historia que más desprecio.
El hecho militar que más admiro.
La reforma que me parece más importante.
Como me gustaría morir.
Estado actual de mi espíritu.
Faltas que me inspiran la mayor indulgencia.
Mi consejo o lema.

lunes, 27 de abril de 2015

Plantas (porque en realidad no pensé el nombre)

Heredé de mi abuela el gusto por las plantas y el tejido crochet. Por el olor a pan casero en la cocina y las tortas fritas de grasa. Por las cosas hechas en casa, que no se pueden comprar en ningún lado. Mis hermanas también heredaron cosas de la abuela: una la cocina, otra la habilidad para limpiar a fondo, otra la meticulosidad y el orden, otra la costura, la mayoría el carácter de mierda o una combinación entre el carácter de mierda y un carácter más dulce. Así era mi abuela: una mujer dulce que si se enojaba era de temer. Pero tenía una debilidad: los hombres. Jamás usó pantalones. La palabra de un hombre ( y su voluntad) era palabra santa. Esto, por suerte, ninguna de mis hermanas heredó.
Si nos uniéramos las cuatro en un solo cuerpo seríamos la ama de casa perfecta, esa que mi abuela se esmeraba en hacer nacer en cada una. Pero nada. Las “chinitas de mierda” no querían saber nada con esa versión pasteurizada de la señora de falda a la rodilla, blusa abotonada hasta el cuello, enagua y una sonrisa de orgasmo recién experimentado al lado del lavarropas nuevo.  Sí, esas publicidades dan un  poco de miedo.
Durante mucho tiempo quise escribir una novela sobre mi abuela. Material hay de sobra. Una vez, enojada  con la gente que la rodeaba imaginé una novela titulada “La gallina de los huevos de oro”, en la que la gallina era mi abuela. Otras veces era una versión de La fuerza del cariño, y se necesitaban por lo menos diez películas para presentar a todos los personajes, entre hijos, nietos, hermanos, padrinos, compadres y comadres. Sería más la Comedia humana de Balzac que La fuerza del cariño. No había problemas de fertilidad ni en los abuelos, ni en los hijos, ni en los nietos. Tampoco en los compadres y comadres. Mi abuela tendría incluso un origen casi mítico: hija de un matrimonio ilegítimo, nunca supo quienes eran sus padres, aunque sospechaba que vivía con ellos en la misma casa, en la que ella trabajaba desde niña haciendo tareas de campo como ordeñar vacas y degollar pollos. Tenía el apellido de su “madrina”, la mujer que la había cuidado desde pequeña. El apellido de su padre era Cisneros: nunca faltó el que la asociara con el virrey. A ella le gustaba creerlo, sin saber por qué.  A los 18 años obtuvo otro apellido, el de su marido italiano, que hablaba torpemente el español. El tano le mostró que en su casa no faltaba nada, excepto ella (frase robada). Y ella aceptó. Y la llenó de hijos.
Esa sería la sinopsis del primer capítulo.
En las casas donde vivimos con mi abuela siempre había plantas, jardín y patio. Tal vez trataba de llevar el campo a la ciudad. Rosales, limoneros, árboles de ciruela, mandarina, higos, jazmines, laureles, hortensias, papas, tomates, pimientos. El árbol de ciruela era saqueado a menudo por vecinos y paseantes no identificados. El árbol se caía de tantas ciruelas que daba, comíamos tantas ciruelas que nos dolía la panza. Algunos le pedían a mi abuela las ciruelas, que se asomaban tras un alto tapial, y ella les daba con gusto. Otros la entretenían con preguntas y chismes mientras alguno se metía a robar. Es que a ella siempre le gustó charlar. En otra casa teníamos un limonero que nunca había sido podado y se metía en la casa de al lado, que estaba vacía. Los vecinos y paseantes no identificados se metían en la casa abandonada y se llevaban sus bolsas de limones. Nunca nos pusimos a venderlos, aunque a esa edad nos hubiera venido bien algo de plata para salir el fin de semana. Pero jamás tuve inteligencia para hacer plata.
El limonero daba limones del tamaño de pomelos. Los de la vecina de al lado (del otro lado) eran chiquitos, pero nunca nadie hubiera dicho que los limones de esa casa eran chiquitos, como nadie hubiera dicho que en mi casa los limones eran grandes como pomelos.
Mi abuela, que quería sacarnos buenas amas de casa y esposas diligentes, madres abnegadas y mujeres de rodete, me dijo, cerca de sus últimos años de vida “no te casés, nena ¿para qué vas a renegar con un marido, con hijos? Disfrutá de la vida, estudiá, así como vos querés". Yo le decía que nunca iba  casarme y que faltaba mucho para que le diera nietos. En el momento sentí una alegría enorme, como si hubiera triunfado. Por fin me había dado la razón. Y al rato una tristeza igual de enorme. Mi abuela había renegado de su vida, parecía que se había rendido. No tenía sentido hacer escarpines para los hijos, pastelitos a los nietos y fideos amasados al marido. Ni esperarlos con la comida calentita y la mesa puesta. O plancharle la camisa y coser los botones flojos. Todo lo que ella hacía y había hecho había dejado de tener la menor importancia frente a la supuesta libertad de no casarse.
Me hubiera gustado decirle a mi abuela que las mujeres no tienen por qué renunciar al hogar para ser "libres", que no es lo mismo hacer las cosas por gusto que por abnegación o sumisión. Que no hay nada de malo en casarse, tener hijos y tejerles escarpines. La libertad está en la elección, en el hecho de elegir. Y es una elección totalmente válida que una mina quiera quedarse en su casa criando a sus hijos, si es lo que realmente quiere. También un hombre puede elegir quedarse en la casa con los hijos si es lo que quiere. "Las cosas son así", "no queda otra" y frases de ese estilo son detestables. No creo que esta sea una opinión conservadora, sino al contrario. Ya me dirán que opinan...
 Tal vez esa frase de mi abuela tuvo sentido para ella en esos segundos en que lo dijo.  Tal vez sólo lo dijo para complacerme, aunque sonaron ciertas. Me hubiera gustado tener esas palabras que no le dije -pero no las sabía.



jueves, 10 de julio de 2014

Ginepsicólogo

Nunca hice terapia, de ningún tipo. Tal vez llame la atención, tal vez no. Pero lo cierto es que me da curiosidad acostarme en un diván y divagar, soltar las ideas sin filtro (divangar?). Lo crucial es la confidencialidad del que escucha, para que una pueda dejarse ir sin filtro -en la medida de lo posible. Quien escucha va a jugar un poco con nuestra cabeza y va a tratar de llamarnos la atención sobre esos huecos, sinsentidos, ausencias, contradicciones, etc. que escupimos sin darnos cuenta. Nos va a nutrir de razones obvias, cuya obviedad está siempre en el anverso de lo que vemos. Por eso (y porque reconozco que tengo ciertos temas psicológicos que tratar) saqué turno con la psicóloga que tenía por mi obra social anterior (mi anterior obra social fantasma). Fui a la primera entrevista pero algo no me gustó: se refirió a mi en tercera persona (si Lorena viene a hacer terapia es porque Lorena se da cuenta de que tiene un problema que vamos a tratar de resolver si se puede) y luego apeló a la importancia de mi constancia para resolver esos temitas si se puede. Me dio un sobreturno para otro día a la misma hora, es decir para otra entrevista de 15 minutos. Si la idea era probar mi constancia...no se pudo!
Pero eso no era lo que quería contar en este diario de navegación informatizado de carácter púbico, digo público. En realidad quería contarles sobre mi ginecólogo (digo "mi" ginecólogo aunque solo tuve una consulta con él). No se dan un idea de cómo me divierte muchas veces escribir en este blog...De entrada algo estaba fuera de lugar, como descolocado. La paciente anterior había estado demasiado tiempo en el consultorio. Imaginé que las noticias no eran buenas y había que dar muchas explicaciones. Por fin entré. Me preguntó mi edad e inmediatamente si tengo hijxs. -No tengo. Entonces me recomendó que pensara en la posibilidad de tener uno a los treinta y cinco años o un poco antes, pero no mucho después. Esto es normal en una consulta con un ginecólogx, también que te recomienden usar preservativo cualquiera sea tu edad ante el peligro de que un individuo se aproveche de tu  inocencia. Hasta acá se trataba de una extravagancia dentro de los parámetros de la normalidad. Las siguientes preguntas fueron a qué me dedicaba, de qué trabajaba, qué estudiaba. Puso en la historia clínica, al lado de mi nombre "estudiante de letras". Citó algo de Descartes que no entendí. Continuó con una serie interminable de preguntas a las que yo respondía de manera muy escueta: ¿fumas? ¿tomás alcohol? ¿dormís bien? ¿te ponés mal y te dan ganas de llorar de la nada? ¿te angustiás?¿tenés novio? ¿qué hace tu novio? ¿vivís con él? ¿con quién vivís? ¿te llevás bien con tus hermanxs?¿fumás? ¿tomás? ¿dormís bien? ¿tenés sexo? ¿tenés ganas de tener sexo? (en general, no con él, aclaro por las dudas) ¿tenés orgasmos? ¿te incómoda mi persona? ¿hay algo en mí que te desagrade? (¿además de la infinidad de preguntas que no tienen nada que ver con mi consulta ginecológica?) ¿salís? ¿te gusta salir? ¿hacen una fiesta para festejar el cumple de tu hermano? ¿te reís? (me reí en ese momento). ¿Qué es lo que querés hacer de tu vida? ¿lo más importante que quieras hacer? Uyy con esa pregunta me mataste! No me la hacía hace mucho. Eeehh supongo que quiero escribir, me gusta escribir. ¿Qué escribís? Poesías y cuentos. ¿Poesías? ¿de qué se trata la última poesía que escribiste? De la maternidad...Luego de una breve pausa, Ehh no se, te noto deprimida, como que no estás disfrutando la vida a pleno, escribís sobre cosas que no viviste, como ser madre...Interrumpo, mi poesía no habla sobre el hecho de ser madre, sino sobre el deseo y el imperativo social de serlo. ¿Fumás? ¿tomás? ¿dormís bien? ¿tenés orgasmos? ¿me traés tu poesía la próxima vez que vengas? Sí, por supuesto, pero ¿a vos te interesa la psicología? Soy psicólogo y ginécologo. Para mi  no sos solamente un papanicolau (frase archivada en la memoria a largo plazo), sino que tenés tus historias, tu personalidad, etc, etc, etc.¿Son místicas tus poesías? Algunas, puede ser ¿Tienen que ver con la religión? Ciertas imágenes están inspiradas en el catolicismo. ¿Hablan del pecado? Sólo en un sentido poético ¿De la culpa? No, no, no creo en el pecado, pero algunas metáforas o imágenes están inspiradas de alguna manera en el catolicismo.¿Te gusta ser como sos? No del todo, me gustaría cambiar algunas cosas. ¿Qué pasa si yo saco la bufanda que guardaste en la carpeta? ¿Para qué harías eso? (Lo hace. La vuelvo a guardar). Porque de otra manera, como no ando con bolso, la perdería, por eso la guardo en la carpeta. ¿Tenés manías, obsesiones? Mmmm no, creo que tiene que ver con la ansiedad. Guardo la bufanda por ansiedad (y porque evidentemente quiero irme), no puedo estar mucho tiempo con las manos quietas (o nada de tiempo). Es decir, ante la obligación de quedarme acá sentada, necesito hacer alguna "escultura" con las cosas que tenés en la mesa. Siempre lo hice. Supongo que es ansiedad. La timidez es un problema de ansiedad, ¿no? No quiso responder. Citó algo acerca del destino, de Borges: el azar y el destino son lo mismo y me preguntó que opinaba al respecto. Todo depende de si uno cree o no en el destino, está diciendo que el destino no existe. Le gustó mi respuesta y dijo que ya estaba mejorando. Pero tengo que seguir pensando en eso para la próxima consulta ginecológica (aunque nunca tuve una primera) además de llevarle mi poesía. Total, ya habrá tiempo para el análisis médico...

P/D: Pensándolo mejor me quedo con la ginecóloga del barrio, la que me cruzo en el colectivo, la que no saludo, porque me causa cierto pavor que me reconozca. ¿Reconocerá a todas sus pacientes de la misma manera?

Epílogo: ¿Si me río seguido? No soy del tipo risueño, pero después de esta consulta estuve riéndome 15 cuadras camino a mi casa.

miércoles, 23 de abril de 2014

Seréis como dioses- Minirrelato


 Cuando Adán mordió la manzana, Eva gritó de horror. Confundido, porque el grito provenía tras de sí, volteó para ver a la Eva vestida que corría hacia él, mientras la Eva desnuda e incitante que tenía frente a sí desaparecía. La Eva asustada había visto a Adán desnudo bajo el árbol y ahora lo veía avergonzado, tratando de ocultarse. Fue la única vez que la sed les trajo el olor de un Oasis cercano.
 Llegaron a la conclusión de que la serpiente mordió la manzana primero, cuando todavía no había sido condenada a desplazarse arrastrándose por el piso.


jueves, 26 de diciembre de 2013

Historias de la menstruacion

                                                                  "Ni la una y ya: me indispuse, se me rompió el                                                                                   lavarropas y me saltó pasta dentífrica en el ojo"                                                                              (publicación en facebook de chica de unos 25 años).

    En el siglo XXX si el mundo y facebook sobrevive (este último como un residuo tóxico o de naturaleza tan inestable que deba ser tratado como esas muestras analizadas con carbono 14 -entonces mejor debería decir en el siglo M) los habitantes, que hoy podríamos imaginar como extraterrestres, tendrían esas muestras en la mano y estarían tan perplejos como nosotros ante las ruinas del paleolítico (sí, estoy exagerando y pongo acentos en los monosílabos porque quiero, tampoco me vengan con eso de que la "v" ahora se llama "uve" y que los niños tienen que aprenderlo así de ahora en más) (me gustan los paréntesis, uno piensa así, entre paréntesis, entre comillas, paréntesis de paréntesis de paréntesis, espiral infinito, cortocircuitos sin centro). Quizás termine escribiendo sobre esas cosas que surgen entre paréntesis o no, o haga caso al titulo de este post. Vos me dijiste que la menstruación sería un buen tema de post. Lo pensé y me pregunté por qué, todavía no se por qué, pero no importa, aparece esa publicación en la página de noticias de esa red social y pienso "mirá vos, algunas mujeres publican eso en el muro, vaya uno a saber por qué, y muchas otras se la pasan hablando de sus días dolorosos”. Como si el mundo tuviera que detenerse porque ellas están "indispuestas", como si alguien más tuviera que soportar ese "martirio" que ellas dicen sufrir (muchas podrían odiarme por escribir este post). Ok, te vino. Y te parece que puede incluirse en la sucesión de hechos desafortunados del día. Más que desafortunado me parece afortunado, a menos que quieras pegar un telefonazo a la cigüeña. Bah, en realidad me reí mucho con esa publicación, no es una crítica ni nada que se parezca, sino una excusa para escribir sobre esto.

II

 “Las mujeres son lo más sucio que hay” decía mi abuela para empezar sus lecciones sobre sexualidad que nunca incluían hablar de sexo, más bien eran instrucciones o recomendaciones para “prevenir” el embarazo ( o no “enfermarse” de embarazo), como no mirar ni hablar directamente con hombres. Hablar de sexualidad es un tema, es cierto. Por algo algunas niñas han llegado a pensar que un beso podía embarazarlas. Por algo una pareja decía con perplejidad al médico, igual de perplejo que ellos, “cómo puede ser que mi mujer haya quedado embarazada, si yo tomé siempre los anticonceptivos” (los de ella!). El monólogo de mi abuela siempre terminaba con la frase “el hombre es lo más sucio que hay, sólo quieren una cosa y una vez que la tienen, si te he visto no me acuerdo”. “Pájaro que comió voló”, y hacía ese gesto con la mano que quería decir que el tipo se iba a la mierda. El día que le conté que me había hecho señorita y no puercoespín se le humedecieron los ojos y me abrazó como ella abrazaba, con fuerza y con todo el cuerpo. Corrió a contarle a mi papá, que se puso serio y me preguntó si estaba bien recién al rato, pero para decir algo, porque en realidad no sabía qué decir. Al día siguiente tenía que ir a la escuela, fui en jeans un día caluroso, pensando que el apósito (que era bastante grande en realidad) podía verse desde la luna. Incómodo, totalmente incómodo. Pero esos apósitos enormes ya no existen y fueron reemplazados por otros más anatómicos y menos parecidos a pañales.
     Una compañera de la primaria hizo una encuesta a todas las chicas del curso para preguntarles si se masturbaban. Todas respondieron que no. A mi no me había preguntado (viste, no le puse acento al monosílabo), entonces yo le pregunté por qué no me lo preguntaba. Me dijo “hay que ser señorita para masturbarse”. “No, no hace falta”, dije yo. “Ah no? Decía que no sabía cómo se hacía, entonces quería que alguien se lo dijese. Yo no iba a hacerlo, me parecía obvio que mentía. Todas aquellas que dicen que no saben como hacerlo, mienten, o algo anda mal en sus cabezas (me dijiste que la masturbación femenina también sería un buen tema para un post ¿escribiré ese post? who knows...). A las chicas, en general, no les gusta hablar de masturbación y prefieren decir que no lo hacen, para no tener que hablar del tema ¿por qué interesan tanto esos detalles? Sabemos que los hombres hasta tienen nombres para las diferentes técnicas. Pudor femenino, dirán algunos. Un periodista que entrevistó a Florencia Peña por el video XXX que se filtró en los medios sin su consentimiento, dijo “lo que es el pudor femenino”. Claaaro, si un video lo muestra a él con una mina seguramente no va a sentirse pudoroso. Imagina que va a sentirse como un héroe y catalogado como tal. No lo sabemos porque nunca pasó, se cree de antemano que el tipo no va a sentirse avergonzado, o que en todo caso no va a “vender” como noticia, porque qué tiene de extraordinario que los hombres tengan sexo. Que las minas se acuesten con sus maridos sí vende (el marido de Florencia seguro no se sintió afectado, igual a nadie le importó). Pienso que no se acepta que las mujeres tengan sexo, o de lo contrario dejaría de ser sorprendente.
     Esta conversación me recuerda a otra que tuve en la secundaria con un grupo de chicas con las que no hablaba muy seguido. Una nos preguntó si queríamos llegar vírgenes al matrimonio (llevar vírgenes? cómo es eso?, perdón entendí mal). Todas dijeron que sí. La chica que hizo la pregunta dijo también que sí, porque “si lo hacés con uno y te peleas, después lo vas a hacer con el otro, y también puede ser que te pelees, y así sucesivamente, entonces te vas a acostar con un montón de tipos” (qué barbaridad). Yo dije que no, porque igual no iba a casarme y porque nadie esperaba que mi marido hiciera lo mismo. En ese entonces era virgen y no estaba ni cerca de dejar de serlo. No me interesaba tener novio tampoco. Sólo me interesaba saber quien era yo y llegar a ser libre de pensamiento. Podría apostar a que ellas tuvieron sexo antes que yo y que la mayoría no llegó virgen al casamiento. El problema entonces está en la palabra, en poder hablar de ciertas cosas, se apela a lo que se acepta de antemano como correcto y listo, no se discute, no hay que entrar en detalles. Quizás exagere, quizás no. La nube de lo políticamente correcto, y la hipocresía resultante, se mantiene de la repetición en de boca en boca  de lo que dicen decir todos. La nube está ahí para defendernos de la temida “anarquía”. Sólo hay que decir lo que hay que decir, aunque después hagamos otra cosa, pero total no lo decimos, entonces tenemos a aquella otra nube, opuesta a aquella pero sobrevolando a mayor distancia, buscando tomar fuerza para reemplazar a la otra o absorberla. Nubes que se expelen entre sí por sus distintos campos magnéticos. Nubes que pueden hacerse polvo en cuestión de minutos. Nubes que aparecen y desaparecen en virtud del tiempo.


III

     Voy a decirlo de una vez: Arjona, ¿qué carajo sabés de la menstruación femenina? Menos mal que no escuché esa canción en “mis días” (los otros no son míos sino de alguien más que usufructa mi cuerpo ?????). Nunca escuché el tema entero. Qué carajo sabés, qué carajo sabés, que no podés acostarte con la mina en esos días o que hay que ser creativos. Pobrecita está deprimida en esos días, está belicosa. Mejor no me acerco, puede ponerse a llorar o agarrárselas conmigo. Mejor la consiento un poco. Lleno de lugares comunes. Quiero comunicar formalmente a la sociedad masculina que muchas mujeres no nos enteramos del supuesto cambio hormonal. Pero tenemos que soportar la analogía: enojo = menstruación, belicosidad = menstruación, mal humor = menstruación, que sí nos hace enojar. Hay muchas cosas en el mundo que pueden hacernos rabiar, como el tema de Arjona. Por las dudas, qué nadie me diga estas cosas en “mis días” o se pudre todo!!! Y mucho menos mencionar ese temita de Ricardo en ninguno de “mis días” (en ninguno de los 30 días del mes)!!!                                                                             

lunes, 14 de octubre de 2013

El día que fui a una vidente

Sí, una vez fui a una vidente. En realidad fui arrastrada a ella por la fuerza de la casualidad -o la causalidad, no siempre entiendo la diferencia. Una persona que conocía había decidido ir a visitar a una pariente suya con poderes premonitorios y me pidió que la acompañase, “para ver qué te dice”. Subimos en ascensor los 7 pisos hasta su departamento. Fue la primera vez que vi rejas en el interior de un edificio, el que me recordó un poco a una cárcel (tengo pensado hacer un álbum de fotos titulado “edificios-cárceles en plena orbe”). Las rejas eran blancas y formaban figuras enrevesadas, laberínticas.
Apenas entré la vidente me miró de una manera inquietante, fija y concentrada. Como queriendo leer algo, valga la redundancia. O quizás yo la miré como pensando que quería leer algo en mí y ella me miró sabiendo que yo esperaba que ella leyera algo. En ningún momento expresé mi deseo de conocer mi futuro, por eso me sorprendió que cuando menos lo esperaba ella tomara mis manos y comenzara a leerlas. Entonces no habría duda de que lo que dije antes sobre su mirada había sido impresión mía, porque lo que había que leer estaba en otro lado. O ya había leído y lo de las manos era su acting. Sin embargo, había algo en sus ojos, una profundidad oscura e indescifrable. Una especie de iris opaco. Estaba más que claro que había alguien que miraba y alguien que era mirado, que los roles estaban definidos de una forma y no de otra, que yo no podría jamás mirarla a ella.
De las cosas que me dijo algunas se cumplieron y otras no, por ejemplo que un conocido iba a recomendarme para un trabajo. Al poco tiempo (un poco menor del que ella predijo) estaba trabajando y un conocido me había recomendado…Lo que nunca hubiera podido saber, o no hubiera querido revelar, porque hay algo de final feliz en la videncia, es que el trabajo, relucía demasiado...como toda solución que pretende ser la solución a todos nuestros problemas, huele a magia amortizada, puro polvo que se desvanece en pocos segundos.
Otra cosa que me dijo es que en dos años iba a vivir con mi futura pareja, a la que todavía no conocía. En ese momento había conocido a alguien, por eso pregunté de nuevo si ya lo conocía. Me dijo de nuevo levantado sus cejas con aires de seguridad que NO. Igual seguí saliendo con esa persona, pero alguna vez vi flotar a mi alrededor esa pregunta, de si alguien podía en su sano juicio hacer caso a una vidente. Digamos, si alguien podría haber decidido dejar a la persona que está conociendo por la persona que supuestamente va a conocer, la que le está “destinada”. Pasaron más de dos años, no conviví con nadie, no tuve esos dos hijos tampoco, ni abrí el negocio con mi pareja, para resumir en ese tiempo nada parecía inclinarse a favor de lo que comúnmente se llamaba (porque últimamente no lo escucho) “sentar cabeza”. Asentarse. Sentarse. Ser sedentario. Soldarse a una silla, siempre la misma, que a su vez está soldada, siempre en el mismo lugar. Desde la seguridad del asentamiento podrían desplegarse alas. Pero en realidad son ramas absortas en la contemplación de un cielo inconmensurable. Si somos dos caminemos de la mano, pero no nos sentemos, por lo menos hasta que nuestras piernas ya no lo resistan, hasta que nuestros cerebros estén encanecidos y debilitados.
Más o menos a los dos años, estaba conviviendo con amigos y parientes. ¿Habrá visto mal? Siendo una situación quizás atípica, pudo haber “leído mal”. Imaginaba la videncia exactamente como eso, como ver imágenes que podían ser interpretadas o malinterpretadas. En el fondo quería creerle, parece. Hacer lo posible por encontrarle un lugar a un relato que no lo tenía.
Cuando le pregunté por mis estudios, me dijo “vas a hacer lo que vos quieras”. La respuesta parecía hecha a mi medida. El problema era desearlo lo suficiente, cosa que normalmente tambaleaba y se disfrazaba de cosas distintas. Ok, el problema es averiguar si realmente quiero lo que quiero, o en su defecto, averiguar qué mierda quiero. Depende de mí, de que mi voluntad harapienta se ponga a remendar. ¿Si no termino la carrera es porque en realidad no quiero? La respuesta ahora me parece funcional, y en algún punto tranquilizadora. Tener la posibilidad de hacer lo que sea que uno quiera, no simplemente lo que pueda. ¿Habrá sido también psicóloga esta vidente? Al momento parece que todavía quiero terminar la carrera...
Hace poco me contaron sobre una vidente que tenía información bastante precisa acerca de algo que tenía preocupado a mucha gente. No le creí, la persona que me contó tampoco, ni ninguna de las personas que lo escucharon. Me indigné buscando una explicación a su “videncia maliciosa”: si estaba segura de lo que sabía, ¿por qué no lo decía a los que podrían haber hecho algo con la información? Si no estaba segura, ¿para qué lo decía? ¿estaba segura de que nadie iba a creerle? ¿realmente no intentó decírselo a quienes importaba?¿adivinó o tuvo suerte como quien juega a la lotería? Ninguna respuesta cierra, pero prefiero no cruzarme con alguien quizás infalible. No me interesa saber lo que me espera, sino sorprenderme, sentarse no tiene ninguna gracia, no existen ni los finales felices ni las soluciones mágicas y perdurables. Si la vidente que me “leyó” adivinó algo, es que no iba a creerle o que en todo caso no quería realmente conocer mi futuro. Sigo queriendo atribuirle un acierto, es que en el fondo soy optimista. Y también en la puerta de mi casa, y en la vereda y probablemente también en el colectivo. Solamente una cosa “vas a hacer lo que vos quieras, lo que te propongas”, nada más. Aunque parezca contradictorio la vidente me dijo que el futuro no existe, como algo ajeno o predeterminado, porque es lo que quiero que sea. Qué lindo moño que le puse. Ni el Destino, ni Zeus, ni los dioses rebeldes, ni los demiurgos, en todo caso, videntes a los que no hay que creerles, o más vale que mientan.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Doble o nada

Cuando llego tarde
los relojes adelantan las horas
todos, menos el mío.

Cuando llego a tiempo
todxs llegan quince minutos antes.

Cuando llego temprano
el mundo se confabula
para amanecer tarde

Cuando llego primera
lxs últimxs son los primerxs.

Cuando llego a lo último
lxs primerxs son los primerxs.

Si pudiera arreglar mi reloj
mecánico-biológico-psicológico-espiritual
no tendría que esperar hasta el aburrimiento
no tendría que correr hasta el cansancio.
no tendría que llegar para los aplausos

(Y en la calle codo a codo
seríamos mucho más que dos).

Cierto que tengo un Blog!

¡Hace cuánto que no ando por acá! La culpa la tiene el tiempo, siempre se me escapa, siempre está corriendo y yo atrás tratando de atraparlo, de abarcarlo, de  lentizarlo. Alguna vez escribí: si me cuelgo de las agujas del reloj tal vez ellas se detengan un momento y me contemplen como lo hago yo siempre. Queda mejor en verso:

Me cuelgo de las agujas del reloj
para quitarles impulso
tal vez así ellas detengan sus pasos
y pueda contemplarme en sus pupilas.

Pero el tiempo es una hoja seca
que se quiebra en mis manos.

 Creo que todos los que leen este blog, los 3 o 4 que lo hacen, saben que estuve leyendo el Manual de estilo de Raymond Queneau y que estoy yendo a un taller de escritura desde principios de año.  El taller fue el promotor de la lectura de ese libro. Pero no creo que les haya contado lo que pensé cuando leí este relato con estilo "torpe". Lo pego acá para que lo lean:

Torpe



No tengo costumbre de escribir. No sé. Me gustaría escribir una tragedia o un soneto o una oda, pero están las reglas. Eso me corta. No son cosas para aficionados. Todo esto ya está muy mal escrito. En fin. En todo caso, hoy he visto algo que me gustaría mucho asentar por escrito. Asentar por escrito no me parece muy acertado. Debe de ser una de esas frases hechas que repelen a los lectores que leen para los editores que buscan la originalidad que les parece necesaria en los manuscritos que los editores publican cuando éstos han sido leídos por los lectores a quienes repelen las frases hechas del tipo «asentar por escrito» que es, sin embargo, lo que me gustaría hacer con una cosa que he visto hoy, aunque yo sólo soy un aficionado a quien cortan las reglas de la tragedia, del soneto o de la oda, porque no tengo costumbre de escribir. ¡Joder, no sé cómo me las he arreglado pero ya estoy otra vez al principio! No me vaya aclarar nunca. Da igual. Cojamos el toro por los cuernos. Un tópico más. Y, además, el chico aquel de toro no tenía nada. Mira, eso no está mal. Si escribiese: cojamos al mequetrefe por el cordón de su sombrero de fieltro a un largo cuello pegado, a un cuello superlativo, tal vez eso seguramente sería original. Quizás cosas así me permitirían conocer a los señores de la Real Academia, del Gijón y de la editorial Cátedra. Al fin y al cabo, por qué no iba a hacer adelantos. La práctica de escritura hace maestro en literatura. Qué bien me ha salido eso. Aunque no hay que perder los estribos. El tipo de la plataforma sí que los perdió cuando se puso a insultar a su vecino con el pretexto de que este último le pisoteaba cada vez que se encogía para dejar subir o bajar a los viajeros. Lo mismo que cuando, después de haber protestado de aquella manera, se fue deprisa a sentarse en cuanto vio un sitio libre dentro, como si se oliese los palos. Mira, ya he contado la mitad de mi historia.
No sé cómo lo he hecho. Hasta es agradable esto de escribir. Aunque queda lo más difícil. Lo más duro. La transición. Y aún peor porque no hay transición. Mejor lo dejo.

Supongo que ya lo saben, es bastante evidente que es un estilo que usé mucho en este blog (para el que ando buscando un editor ortográfico y gramatical, ad honoren, indignación garantizada). Me ofendí un poquito cuando leí la palabra "torpe", pero ¡es torpe!. Un texto que no sabe cómo empezar, hacia donde va, qué va a contar y que es testigo del golpeteo rítmico de las teclas sin ningún fin evidente, que termina abruptamente o en la nada (o cuando me echan de la Biblioteca donde lo estoy escribiendo). Lo mismo pasa con los comentarios. Lo mismo pasa también con mi vida. Tal vez. Esto da para mucho. Mejor lo sigo otro día!


lunes, 8 de julio de 2013

Post que sirve como excusa para publicar una cita de "Lolita" de Vladimir Nabokov

  Veo a las niñas de 11 años meterse en la pieza un segundo después del brillo en los ojos cuando se miran, dos segundos después de que la invitada cruza la puerta. Yo hacía lo mismo: tenía cosas importantísimas de que hablar con mi amiga, y que NADIE debía escuchar. Echar al hermano menor o a una madre charlatana era una parte molesta del proceso previo a quedarnos solas y hablar hasta que nos golpeaban la puerta para ofrecernos un vaso de chocolatada con vainillas. Me sentía de 40 años, con toda una vida que podía rememorar sin aburrimiento ni fastidio. Lo raro es que a medida que fue pasando el tiempo me sentí más y más pequeña, más y más vulnerable. A esa edad llegué a decirle a un chico que me gustaba, y el pobre casi se desmaya del susto. Mis hermanas me decían "Lolita", aunque no tenía nada que ver con el personaje (con la idea que se tiene en general del personaje), salvo las dos primeras letras del nombre.
  Hace poco leí Lolita, la novela de Nabokov. La prosa es inigualable, de esas que te extirpan las ganas de ponerte a escribir una novela, o un cuento, o un post, aunque también tiene sus puntos débiles, casi llegando al final, como si el aburrimiento del lector sirviera de anticipo al final, como si el autor quisiera demostrarte que las cosas se caen por su propio peso. El final, por supuesto que ya no aburre. No quiero contar la novela, o contar lo menos posible, aunque creo que lo que voy a decir no es nuevo, incluso para los que no la leyeron.
  Por la misma época en que leí la novela entré a una especie de red social para lectores, donde cada uno puede hacerse un perfil con los libros que leyó, los que quiere leer, los que está leyendo, y puede opinar y leer opiniones de otros lectores sobre libros. No entré más de dos veces, la idea de volcar mis experiencias como lectora en una red social me pareció imposible, agotadora y agobiante. Probablemente vuelva a entrar...(no, realmente no!). La mayoría acordaba que el mayor mérito del autor de Lolita había sido lograr que el lector se congraciara con el personaje, con la "enfermedad" del personaje. Que el lector comprendiera la dimensión de la enfermedad del pobre pederasta...Y sí, la novela no funciona si el lector no se mete en la cabeza del personaje, si no llega a sentirse en algún momento Humbert Humbert.
  El enigma de la novela es Lolita, no hay un narrador omnisciente que pudiera decirnos algo sobre ella, todo lo que sabemos es de boca de Humbert Humbert, que crea una Lolita a imagen y semejanza de sus oscuros deseos. Pero hay una escena que escapa de su filtro mucho más que otras:

(...) Avis se colgó del cuello de su padre y aplicó su boca a su oreja, lo cual tuvo como consecuencia que aquél abrazara, un tanto mecánicamente, a su regordete y bien desarrollado retoño, vi que la sonrisa de Lo perdía su brillo y se convertía en una sombra congelada de sí misma, y el cuchillo de postre se cayó de la mesa, y su mango de plata le dio un buen golpe en el tobillo a Lolita, que gimió, bajó la cabeza y, saltando a la pata coja, con el rostro afeado por esa muestra preparatoria que mantienen los niños hasta que se ponen a llorar de verdad, se marchó a la cocina, a donde la siguió para consolarla la buena de Avis, que tenía aquel papá tan rosado, tan gordo y tan maravilloso, y un hermano pequeño igual de regordete que ella, y una hermanita recién nacida, y un hogar, y dos perros sonrientes, mientras que Lolita no tenía nada.

O peor aún, tenía a Humbert Humbert...
"Lolita" es un sobrenombre que suele aplicarse a una adolescente que se "destapa" por primera vez. Es la imagen que quedó de este personaje, la "Lolita" hija de los pensamientos de Humbert Humbert. Yo me quedo con la imagen que se desprende de esta cita, una imagen que por supuesto vende mucho menos, aunque me dejó un sabor amargo en el paladar.

miércoles, 19 de junio de 2013

Ocupaciones de una mente ociosa. Capítulo I: My little dog

 A veces se me pega una frase en el paladar y la repito y la repito y la repito hasta que pierde sentido y se convierte en una cadena de sonidos divorciados de cualquier cosa inteligible. Como la comida, si se mastica muchas veces pierde textura, sabor, temperatura y al final no podemos diferenciarla de nuestra propia saliva. Tenemos perros, los seres humanos tenemos perros (o gatos, pero como yo tengo perros pensé la frase así, che). Tenemos perros ( y la introducción que pretendía ser lírica ¿para qué?). Pierde sentido casi de inmediato. En algún momento los pichichos cambiaron su genoma para vivir y necesitar a los seres humanos. Los gatos también lo hicieron, o lo fingen muy bien. Pero no quiero hablar de los gatos, ni de las diferencias entre los gatos y los perros, ni del genoma, en realidad quiero hablar de MI perro. ¿De qué otra cosa podría hablar una mente tan ociosa como la mía?
 Para ser más específica, quería hablar de la sexualidad de uno de mis perros. Es macho, raza mestiza, de 11 ó 12 años de edad, cumple los años en navidad, y podría decirse que fue como un regalo navideño, de esos que te llegan cuando menos lo esperás. No entendemos cuál fue la mutación genética que sufrió el animal, y cuál o cuáles fueron los motivos o factores desencadenantes de su peculiar modo de ser. Lo cierto es que le gusta salir a la calle a buscar parejas sexuales, hembras o machos, perros o gatos, piernas humanas o ramas de árboles, o algún que otro oso de peluche (sin desmerecer a los otros animales de peluche) que no sabemos cómo puede ser que sobreviva a esos ataques. Tiene miedo de esa estupidez humana llamada pirotecnia, pero si se le presenta alguna oportunidad de satisfacer sus apetencias, se olvida completamente de los ruidos que en otro momento hubieran bastado para arrojarlo abajo de la cama. Estuvo perdido un mes a causa de esos ruidos idiotas. Pero eso no hubiera pasado si se hubiera encontrado con algún can que erecte sus orejas...
 Esto seguro tiene que ver con su terquedad extrema. De eso nos hacemos cargo en mi familia, porque siempre queremos tener la razón en todo. Siempre. Podemos defender durante horas que el cielo es verde, mientras otro dice que es violeta, y esto haciendo uso de un delicado dominio de la argumentación que siempre concluye con un portazo, una puteada o el silencio. Sí, el silencio que sigue al agotamiento inútil de las neuronas hasta el día en que la discusión se reactiva. Así que, como fiel discípulo que es, si el pichicho quiere salir y nadie le abre la puerta, salta por la ventana (no importa cuánto tenga que retorcerse y achicarse para pasar) o salta desde el techo (no importa que tan alto sea el techo). En cuanto a la sexualidad desenfrenada y sin tabués, eso es cosa del perro, nadie se hace cargo de nada, nadie pregunta nada ¡nadie pregunta nada! Menos mal que somos muchos y podemos pasarnos la pelota mutuamente. Y si los vecinos nos miran raro, podemos mudarnos, aunque igual lo hacemos cada dos años, o cada año y medio, o cada medio año (portazos, puteadas, silencios).
 Los vecinos ya vinieron a tocarnos timbre. Nos miran raro ¿esa es tu perrita? ¡No! es un PERRO ¡Ah! (ceño fruncido). Fíjate que está cruzando como loco, persiguiendo a ese otro perro que no sé de donde vino... ¡adentro Rockefort! ¡Vos no, andate a tu casa! (puerta indecisa que se abre y se cierra) ¡Roquesito! ¡Rock!¡Roque! Se fue a la mierda otra vez...