miércoles, 4 de abril de 2012

El garage está lleno de porquerías


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  Me compré una repisa usada y despintada en una casa, y al reciente dueño de la casa que vendía los muebles de su recién fallecida madre. No se bien como es la historia, sólo que los muebles molestaban y había que venderlos a la brevedad.  La repisa baratísima, usada y despintada en poco tiempo va a estar lijada y con un patinado color ladrillo que la va a hacer olvidar de sus tiempos de poca gloria.
Me encanta contarle a todo el mundo que me compre una repisa vieja (y le digo repisa en lugar de biblioteca, no se por qué, tampoco tengo que saber el por qué de todo, esa etapa la superé -creo- en la infancia cuando después de preguntar el porquédetodo nadie me supo explicar elporquédenada, y me dijeron tantas veces porque sí), entonces también lo cuento acá, porque ¿qué otra cosa pretende uno leer en un blog? Tal vez algo así como:

¿Que significado puede tener para Usted el adquirir un objeto usado?
 Y más aún si es antiguo, porque seguro es de mejor calidad que las cosas que se hacen ahora. Antes se hacían las cosas para durar y ahora para no durar más que la distancia entre un aguinaldo y otro, un tiempo más que suficiente para tener algo de dinero extra para reponer al trasto pasado de moda. Porque probablemente el trasto todavía sirva un semestre más pero (énfasis en la palabra pero, doble énfasis por este paréntesis) pero ya paso de moda, y se ha vuelto una piedra que entorpece el girar de la rueda del capitalismo ¡Oh! ¿De qué van a vivir nuestros pobres empresarios si le quitamos el sustento que le brindan nuestros aguinaldos y nuestras tarjetas de crédito creados para reemplazar a esos horribles trastos viejos? ¡Oh!
  Tiremos nuestros trastos viejos, la ropa del año pasado, usemos botellas plásticas no retornables, aerosoles a full, tiremos las pizzas a medio morder, los souvenires de cumpleaños de 15, de fiestas infantiles o del día de la marmota. Hagamos muchos souvenires de cumpleaños de 15, fiestas infantiles o del día de la marmota, para que terminen indefectiblemente en el contenedor de basura más cercano. Tiremos a la basura el día de la marmota y los peluches de la tortuga Manuelita que reemplazamos por los de Barney. Tiremos botellas de vidrio rotas en el medio de la montaña y escribamos nuestro nombre con aerosol al lado para que nos puteen con nombre y apellido. Tiremos también la basura al agua porque para qué otra cosa la queremos más que para beberla. Ni que fuese indispensable para la vida...

Insisto otra vez:
¿Qué significado puede tener para Su Vida el adquirir un objeto viejo, usado y/o antiguo?
  Hay algo que me encanta de las casas de antigüedades, las librerías de usados, las compra-venta de muebles, esos lugares que venden los vinilos del abuelo, las ferias de artesanías, los collages hechos con cosas que normalmente van a parar al tacho, y no es el olor a viejo (o tal vez sí, el olor de las hojas amarillentas de esos libros leídos mil veces). Tampoco digo que haya que acumular objetos sin valor, o con valor pero sin uso. Uno no los usa pero otro puede que sí. ¿Por qué no vende o regala esa alacena que guarda para cuando su tataranieto se vaya a vivir solo y le diga que no le gusta?. El garage está lleno de porquerías. Y el patio está lleno de porquerías. ¡Ay! se queja ¿no escuchan el quejido? Cómo se retuercen las raíces y lloran los ríos subterráneos.